Tiene una sorpresa en la bandeja de entrada
Hay gente especial. Gente que con sólo ver su nombre o su cara tras cierto tiempo te transportan a una época de tu vida. Hoy me ha pasado.
Justo antes de irme a dormir me he encontrado con un email de una persona de la breve pero intensísima época que pasé en Berlín. Una persona que en principio poco tendría en común conmigo pero que nos unió una conexión bastante especial. Lo suficiente como que para casi tres años después me avise de que va por Madrid. Lástima, pero no podré ir.
Su email, apenas unas cuantas lineas con sus planes en Madrid y posteriores viajes, un par de menciones a un par de anécdotas de aquellas tres semanas y poco más, han causado una avalancha.
De recuerdos, de sensaciones, de magia. De enamorarme de Berlín en tres semanas, más tarde de Nueva York (pero para eso vale casi con tres horas), de recordar ese verano y ese otoño, no sólo los viajes que hice y la gente que conocí, sino miles de detalles. Detalles que son los que componen una imagen viva de un momento, los recuerdos de las fotos mezcladas con las voces, alguna canción, algún acontecimiento ajeno que ponía el decorado de fondo, alguna noche memorable perdido por Madrid con alguien muy memorable y sobre todo muchas ideas.
Ideas, visiones, recogidas en esa mezcla de pasado y futuro que es Berlín. Esas ideas que luego nos harían perder la voz esa divertida noche de Madrid las sembró en Berlín esta otra persona que me ha enviado un email hoy.
Una de ellas, y es una lástima que se me olvide tan a menudo, es que viajar es conocer gente. Imagina volver de un viaje con fotos de gente, fotos de cerca, retratos, en lugar de paisajes.
De gente y sus ideas.

1 comentarios:
Qué suerte tiene esa persona especial, precioso el post :)
Y te veo de buen ánimo :)
Un besazo grande grande grandeeee
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